jueves, 05 de mayo de 2005
Victoria
Vive los acontecimientos mas importantes desde 1836 hasta 1920, lleva tu nación hasta lo más alto y siéntete glorioso cual Dios, y... ¿ Porqué no cambiar el rumbo de la historia ?
Esta gran entrega de estrategia nos da la oportunidad de conocer con detenimiento aquellos años, sobretodo en lo que se refiere a política y milicia. No fueron tiempos fáciles, mientras la tecnología lograba más avances en 50 años que en toda la historia del ser humano, éste a su vez cabalgaba por distintas guerras, véase desde la revolución Meijí en el Japón hasta la Gran Guerra, es decir, la I Guerra Mundial.
Nuestro objetivo es llevar un país, previamente seleccionado, hasta la caprichosa cota del grupo de las ocho naciones más poderosas en el ámbito mundial. Cierto es que la gesta se complica más con la España de aquel entonces que con la potente Gran Bretaña o Francia, pero también tiene su aliciente el pasar con la cabeza alta las Guerras Carlinas, bipartidismos, caciquismo, etc.
Cada nación es fiel a la historia que conocemos, si bien las circunstancias no son idénticas, el realismo es más que loable. Para los que la historia no fue su asignatura mejor lograda tampoco es imprescindible ponerse a repasar los libros, Victoria: Un imperio bajo el sol, está lo suficientemente preparado para mostrar a todo detalle lo que pasa y el por qué.
Gráficos
El juego se presenta en un entorno simple y en 2D, la visión que tenemos del mundo es a modo de mapa, buscando una analogía podríamos poner de ejemplo aquel estupendo juego de mesa llamado Risk, la diferencia es que en el título de Friendware se nos detalla todas las provincias, territorios y demás.
Por lo general nuestro mapa mundi aparece sombreado, oscuro, son las regiones en las que tenemos gobierno, o pasamos en aquel momento, las que aparecen más claras. Y si la claridad no fuera suficiente tenemos un magnífico zoom que cumple las funciones a la perfección, desde vista satélite a vista de pájaro. Así no perderemos de vista ni nuestra armada terrestre, representada por militares armados, ni nuestra flota.
Cuando ordenamos a alguna unidad su traslado a otro punto, aparece una flecha hasta dicho punto, veremos como un relleno verde va recorriendo la flecha, hasta llegar a su destino. Lo mismo con los barcos.
A la izquierda de la pantalla tenemos lo que es el centro neurálgico del juego, desde donde se efectúan todas las acciones, en este apartado nos interesa destacar que podemos cambiar el aspecto de nuestro mapa, de hecho tenemos cinco modos: geográfico, político, económico, infraestructuras y riesgo de revueltas. Es una herramienta que a menudo utilizaremos.
Sonido
Simple y llanamente excelente. Es uno de los apartados que, personalmente, más me ha gustado. La banda sonora es de verdadero lujo, un sin fin de piezas de la época, aires de cambios y grandeza, sin duda es la que se encarga de dar el toque final a la ambientación del juego, no es difícil sentirse en algún que otro siglo pasado.
El resto también es de mencionar, batallas, golpes de estado, revoluciones, misivas y más, todo ello con su sonido y FX característico.
Quizás se pueda echar de menos alguna voz narradora que, acompañando a todos los textos perfectamente traducidos al castellano, hubiera dado una pizca de mayor gusto a nuestra labor, pero todo no se puede tener.
Jugabilidad
A base de ratón funciona todo. Esto, seguramente, es lo único fácil en Victoria: Un imperio bajo el sol. El resto empieza y acaba en saber administrar el país desde aspectos tan complejos como la política, diplomacia, guerras, economía y desarrollo tecnológico.
La primera “misión” es lograr una estabilidad cuanto menos aceptable, y así poder controlar a nuestra población, para ello hay que tener en cuenta cosas como la zona donde vive y su historia ( casos como Catalunya o País Vasco ), la religión, su estatus social o algo tan simple como la moral. TODO influye, por ejemplo si se declaran elecciones generales no votarán lo mismo ricos que pobres o gente con aspiraciones ( liberales ) que aquellos defensores de lo malo frente lo bueno por conocer ( conservadores ).
Por supuesto todas las relaciones con los demás países son pocas, se pasan tiempos difíciles y parece estar de moda firmar tanto acuerdos de independencia, de defensa o apoyo como amenazas de guerra y embargos, la cautela juega un papel protagonista. Siempre es satisfactorio tener lo antes posible en el bolsillo ( es decir, caerles bien ) a las potencias mundiales, asegurándote un fuerte respaldo para posibles “contratiempos”.
El juego acaba el 31 de Diciembre de 1920, entonces se revelará las que han sido las ocho naciones más poderosas de aquel momento, tu objetivo es estar entre ellas, además también disponemos de una ficha con nuestros logros, o fracasos, a lo largo de “nuestra historia”.
Esta es la base del juego, lo principal y fundamental, intentar profundizar en cualquiera de las materias es árdua tarea que a veces con muchas horas de juego no se consigue, es un juego increíblemente completo.
En resumen...
Estamos ante uno de los más grandes juegos de estrategia, era de esperar pues en el currículum de Friendware se haya obras como Europa Universalis o Hearts of Iron. Sin embargo hay que alertar que es un juego muy complejo y de alta dedicación, aun así, los amantes de la estrategia quizás lo cataloguen como imprescindible pues “el jueguecito se las trae”.